
¿Quieres acompañar o ser una planta?
No es suficiente con estar ahí, debes dar un paso más.
Una planta también acompaña.
Aporta calidez, la puedes mover de un sitio a otro, la miras y ahí está: fiel, bonita, incluso “presente”… pero nada más.
Un acompañante de verdad es otra cosa.
Se sabe tu plan de parto y vela porque se respete, conoce las fases del parto y cómo ayudarte en cada momento. Está presente de verdad, se anticipa a lo que necesitas sin que tengas que pedirlo y se encarga de todo lo demás… para que tú puedas centrarte solo en lo importante.
Y ahora que ya conoces la diferencia, te cuento cómo pasar de planta a acompañante de verdad.
