
Llegamos a la semana 42 de embarazo, en un agosto sofocante, con una hija en percentil 90 y un peso estimado de 4.100 gramos. La ginecóloga me hace un tacto: no hay signos de que el parto vaya a comenzar pronto. Mi cuerpo aún no está preparado.
Valoramos opciones juntas. Ella me explica con claridad los pros y contras, los riesgos y beneficios. Resuelve todas mis dudas, me escucha. Y, como debe ser, la decisión final es mía. Nadie me obliga, nadie me presiona, nadie me dirige.
Tomo una decisión consciente e informada: elijo una cesárea programada.
Porque quiero.
Porque lo necesito.
Porque sé que es lo mejor para mí y para mi bebé en ese momento.
Estoy tranquila, feliz. Por fin mi hija va a nacer, y yo voy a tener el parto que deseo.
Una cesárea también puede ser respetada
Y así sucede. Todo sale perfecto. Es una cesárea programada, sí, pero también respetada: estoy despierta, mi pareja –el padre de mi hija y mi mayor apoyo– está a mi lado todo el tiempo. Veo nacer a mi hija, hacemos piel con piel desde el primer instante, iniciamos la lactancia precoz. Nadie la separa de mí. Subimos juntos a la habitación. Todo es respetado, preguntado, explicado y consentido.
Somos muy felices.
La pregunta que no esperaba
Y entonces llega el momento de compartirlo con la familia y los amigos:
“¡Ya ha nacido! Estamos perfectas.”
Y, con ello, la pregunta más repetida y menos esperada:
“¿Y cómo fue? ¿Pudiste parir o fue cesárea?”
¿Cómo puede ser?
De pronto, me veo dando explicaciones. Justificándome. Como si hubiera tomado una mala decisión. Como si no fuera válida. Como si hubiera elegido el camino fácil.
O peor: como si me hubieran obligado.
No.
Yo no decidí mal.
El problema es que todavía no se entiende qué significa un parto respetado.
¿Qué es realmente un parto respetado?
Un parto respetado no tiene que ser en casa, sin fármacos ni intervenciones.
Un parto respetado es aquel en el que tú, con información, conciencia y libertad, tomas las decisiones que consideras correctas.
Y esas decisiones son escuchadas y respetadas.
No tengas miedo a elegir
Prepara tu plan de parto. Y no solo un plan A: también un plan B. Compártelo con tu matrona, ginecóloga, pareja o quien te acompañe.
Si no encuentras a profesionales que respeten tus decisiones, cámbialos.
Si el hospital no te ofrece lo que buscas, busca otro.
Infórmate, pregunta, exige. Así, llegarás preparada y sin sorpresas.
💡 ¿Quieres preparar tu plan de parto respetado?
He creado un documento para que sepas todas las decisiones que puedes tomar antes, durante y después de tu parto. Incluso para que prepares tú plan B.
👉 Haz click aquí: https://babyplannerandyou.systeme.io/parto
Porque tú también mereces parir como tú quieras.
Mercedes Medina
Babyplanner y Project manager especializada en maternidad


¡Gracias por leerme! Estoy aquí para ayudarte a decidir de forma consciente y sin sentirte juzgada.
Si necesitas saber más, ¡Hablamos! ☺️👋🏽
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